November 29, 2007

Estrella do

Hay días como hoy que me pregunto por que unas gentes nacen con estrellas, hacen cualquier cosas y aunque esta a primera vista se piense que esta mal, terminan haciendo todo correctamente, pero esta la otra arista de la vida , que en vez de nacer bajo el hospicio de una estrella se nace bajo el sudar y el esfuerzo propio y hacer cualquier cosa por simple que parezca siempre termina mal, como si fueras tu el propio causante de tus malestares.

Actualmente me siento como en el segundo no se me como me las ingenio, o por que las vueltas de la vida, siempre terminan con la misma historia, siempre termino siendo plato de segunda mesa, pero bueno así es esto de vivir, siempre estrellado siempre disfrutando de lo mínimo de la vida mientras veo a los demás disfrutarla al máximo.

November 20, 2007

Fin de semana

Quien lo puede imaginar lo puede realizar,

Esas fueron la palabras claves de mi fin de semana, que hice fue fácil, logre ser rápido como el trueno, viaje a lugares que pocos pueden ir, conocí a personas que si bien puedo decir que en el fondo las conozco pero me enseñaron una faceta mas de ellas, como bien se dijera fueron otros personajes de si mismo.

Todo fue rápido y sencillo sin complicaciones, regresamos a las bases, a divertirnos a soñar a imaginar a ser por unas horas simplemente niños, reímos, soñamos viajamos, fuimos y seremos profetas en nuestras tierras, añoramos el pasado y disfrutamos el presente, el día de hoy solo queda un magnifico sabor de boca y la esperanza de que pronto esta sensación se pueda repetir.

November 15, 2007

EL ADIOS

Era ya pasada de las 10 las peleas habían sido durante todo el día, los gritos, los insultos seguían y no paraban por ninguna de las dos partes, cada uno harto ya no querían seguir con eso, los dos estaban empezando a hartarse de la basura que se había convertido la relación, pero sabían muy dentro de su corazón que la separación sería definitiva, que una vez que el se fuera sería para siempre, no volverían a cruzar palabras.

Empezaron a caminar hacía el portón de la casa la mirada de los dos lo decía todo, tristeza por fuera ya que sabían que en cuestión de segundos estarían de regreso a la soledad, esa soledad que solo puede brindar la ausencia del ser amado.

Ninguno de los dos se decidía empezar con las palabras para iniciar el ritual del dolor, se escucharon los rayos avisando de una tormenta que iniciaría en unos minutos, pero para ellos simplemente no pasaba nada, cada uno estaba concentrado en sus pensamientos, al fin llegaron a la puerta el bajo la cabeza, las palabras empezaron a fluir así como las lagrimas, los dos sabían que era lo mejor pero el miedo para romper la rutina los mortificaba, después de unos minutos probablemente horas se despidieron.

Ella simplemente entró, camino y las sombras la consumieron de la vista de el, llevándose también más de 10 años de sinsabores, de esperanzas, de sueños, de vivencias juntos, llevándose muchos sueños, recuerdos buenos y malos, el simplemente la vio partir, sabiendo que su recuerdo se perdería entre las oscuridad al igual que ella; todo se veía borroso no sabia si eran sus lagrimas o la lluvia que caía incandescente sobre él, empezó a andar por un nuevo camino que no esta aun pavimentado esperando que lo que se encuentre sea mejores parajes pero con la duda si serán igual de calidos y hermosos.

November 14, 2007

Theodore "Teddy" Roosevelt

La verdad la inspiración se la han llevado, y el tiempo con ella, asi que para no dejar abandonado mucho este espacio les dejo esto:

“No es el crítico quien cuenta, ni aquél que muestra cómo el fuerte se tambaleó o dónde pudo el bienhechor hacerlo mejor. El crédito pertenece al hombre en la arena, cuyo rostro esta pringado de polvo, sudor y sangre, el que lucha contra corriente, que yerra y queda corto una y otra vez; el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones y gasta su vida por una causa justa; aquél que, en la cúspide, conoce el triunfo de los grandes logros, y que en el peor de los casos, cuando falla, al menos lo hace tras arriesgarlo todo, para que su lugar nunca esté entre aquellas frías y tímidas almas que no conocen ni la victoria ni la derrota”

Theodore "Teddy" Roosevelt

November 6, 2007

Autumnal

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!


En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.


Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
¿Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: ?¡Ven!? con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.


¡Oh sed del ideal!
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: ?Más...


La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: ?Más...? Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: ?¡Y bien! ¡Las flores!


Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: ?Más...


El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.


El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
y el alma de las liras.
Y los rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.


¡Oh; nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
¿Más?... ?dijo el hada.
Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...

Rubén Darío